La serie placer-displacer nos ofrece el mejor ejemplo de las sensaciones inconscientes.
Hay sensaciones, aún poco conocidas, más primitivas y elementales que las procedentes del exterior y susceptibles de emerger aún en estados de disminución de la conciencia.
Las sensaciones más primitivas tienen base metapsicológica.
Las sensaciones más primitivas pueden proceder de distintos lugares y poseer así cualidades diversas y hasta contrarias.
Las sensaciones de carácter placentero no presentan de por sí ningún carácter de caducidad, es decir, no perecen. Continúan.
Las sensaciones no necesitan para llevarse a la consciencia, no necesitan miembros de enlace.
Las sensaciones son del consciente y del preconsciente. Esto carece de sentido en lo que respecta a las sensaciones, porque son una u otra.
Las sensaciones llegan directo al sistema consciente.
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