Las asociaciones cesan cuando se aproximan a lo reprimido: se halla bajo el dominio de una resistencia.
El paciente no sabe nada de la resistencia, y aunque por sus sensaciones displicente llegase a adivinar que en en aquellos momentos actúa en él una resistencia, no sabría darle nombre ni describirla.
La resistencia parte del Yo y pertenece al mismo.
Lo reprimido concluye con el Ello hasta el punto de no constituir sino una parte de él. En cambio, se halla separado del Yo por las resistencias de la represión, y sólo comunica con él a través del Ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario